El horizonte es el logro del postconflicto en Colombia. Este se entiende no sólo como una etapa del conflicto, sino, como un propósito que contribuye a orientar la reflexión de los diferentes sectores de la sociedad colombiana sobre sus proyectos de futuro y la forma de ponerlos en juego, y a modo de instrumento prospectivo que ayuda a anticipar los problemas y las decisiones que la sociedad debe asumir en la construcción de la paz, esto es, la manera de actuar en el presente en función de transformar la condición bélica actual; y específicamente, introduce en los procedimientos que el Observatorio de Paz Integral asume con relación a los temas y las acciones (agendas) del nivel regional, nacional e internacional que son estratégicas en el tránsito hacia la resolución del conflicto. Por consiguiente, el horizonte involucra el desafío de construir una paz que se extienda al tejido social, que sea estable y duradera, y donde las diferencias y contradicciones encuentren cauces de resolución política por fuera de la utilización de las armas.

kilómetros cuadrados. Se extiende de sur a norte en un trayecto de 300 kilómetros sobre la parte central de la cuenca del río Magdalena, partiendo de Puerto Nare, (Antioquia) hasta Regidor (Bolívar).

Se asumen 30 municipios mayoritariamente rurales. Sobresalen los espacios urbanos de Barrancabermeja (300 mil hab.), San Vicente de Chucurí (30 mil hab.), y Sabana de Torres (21 mil hab.), en Santander; Aguachica (90 mil hab.), en Cesar; Puerto Berrío (30 mil hab.), en Antioquia; (DANE, proyección 2000).

La Región del Magdalena Medio es el foco principal de las actividades del Observatorio. Participa desde la Región en el seguimiento al conflicto y la construcción de la Paz en el ámbito nacional. Define lo nacional como el resultado de las acciones y entrecruzamientos que se establecen entre las regiones.

Es un espacio y ejercicio permanente de carácter interinstitucional e interdisciplinario de seguimiento, análisis y visibilización de las acciones, procesos y problemáticas del Magdalena Medio, con el propósito de edificación paz integral.

En este sentido, genera un sistema que articula procesos y productos de las iniciativas que lo conforman, por consiguiente, estos trabajos su interdependencia en función del fin común. Es interinstitucional en sentido pleno, por tanto, sus componentes y las responsabilidades que de él se derivan, son colectivas. El Observatorio posee la autonomía que le da el ser una iniciativa colegiada, por tanto su orientación y coordinación se ejerce desde su estructura organizativa y no depende de la CDPMM ni de las demás organizaciones que aportan recursos para su funcionamiento y han participado en su proceso de constitución.

El Observatorio aborda en su quehacer los ejes estructurales del conflicto. Es de paz integral porque contribuye a su realización, en cuanto arroja resultados que son aprehendidos por las instituciones, las organizaciones sociales, políticas y las comunidades en su práctica cotidiana, buscando incidir en la generación de políticas públicas.

El conflicto en el Magdalena Medio está atravesado y se despliega entre condiciones de pobreza e iniquidad extrema. Alrededor del 70% de sus habitantes se encuentra en condiciones de pobreza, una cifra superior al promedio del resto del país que ronda el 60% (NBI). Y un poco más del 33% se encuentran por debajo del ingreso mínimo para la subsistencia. 27 de los 30 municipios tienen condiciones de vida inferiores al promedio de sus propio departamentos y menores al índice nacional, todo lo cual expresión de la carencia de los servicios de acueducto y alcantarillado, bajo consumo de las calorías necesarias para vivir como seres humanos, alto nivel de exclusión de la atención básica en salud, bajos niveles de escolaridad, poca capacitación de la fuerza laboral (Índice de Calidad de Vida, ICV; Departamento Nacional de Planeación, DNP, 1993).

Yuxtapuesto se encuentra la inequitativa distribución de la tierra. Con mayor aceleración en las últimas dos décadas, la concentración de la tierra se ha incrementado, entre otras razones, por la compra de grandes extensiones con dineros ligados al narcotráfico (PDPMM, 2001). El Magdalena Medio es una región donde existen elevados niveles de exclusión social; donde se presenta una variada y profusa extracción de riqueza, pero desigual distribución de la ganancia generada.

Este ligero panorama se hace más excesivo en el transcurrir de la vida cotidiana y en el entrecruzamiento con la confrontación armada. El Observatorio trabaja el cruce de estas problemáticas con el Observatorio de Coyuntura Socioeconómica de la Universidad Nacional de Colombia. En este componente se está atento a la:

Pobreza;

Iniquidad;

Posesión de la tierra.

En Colombia se trabaja para lograr la resolución del conflicto armado y las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales que lo han provocado y renovado en el transcurrir del tiempo.

En la región del Magdalena Medio todas esas problemáticas se despliegan con denotada intensidad. Y en la búsqueda del desescalamiento de la confrontación, del respeto y garantía a los Derechos Humanos, de sentar bases al desarrollo endógeno, varios proyectos, programas, organizaciones e instituciones desdoblan sus tareas, y el objeto directo lo componen las comunidades asentadas en la Región que viven además la filigrana de la iniquidad y la pobreza.

Estas tareas necesitan del apoyo permanente de una unidad que se dedique a la observación constante de las problemáticas existentes, de vislumbrar las que se puedan presentar y de visibilizar las acciones de paz, y que paralelamente con base en la investigación dispense información cualificada para la acción, la gestión e implementación de políticas gubernamentales que logren la consecución y perdurabilidad de la Paz. Es preciso anotar que dentro de la visibilización se remarcan las acciones de paz sin desconocer las de la confrontación. En este propósito, los siguientes Organismos e Instituciones vienen diseñando y poniendo en funcionamiento una unidad de seguimiento, indagación y análisis que lleva por nombre Observatorio de Paz Integral Magdalena Medio:

La Diócesis de Barrancabermeja desde el Secretariado de Pastoral Social con el Programa Barrancabermeja Ciudad Región de Paz, y el programa Testimonio, Verdad y Reconciliación.

La Universidad de la Paz, desde el Departamento de Derechos Humanos.

La Defensoría del Pueblo, regional Magdalena Medio.

La Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS)

La Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (CDPMM) desde el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio - Laboratorio de Paz.

Este es el principal documento de referencia para conocer los lineamientos generales de la iniciativa.

EL Observatorio de Paz Integral expresa sus agradecimientos a la Unión Europea y a Cáritas Española por su apoyo. De igual modo, a todos los investigadores, asesores, gestores y demás personas que participaron con sugerencias y recomendaciones en su puesta en marcha. Contamos con el acompañamiento de todos ellos.

Es un espacio y ejercicio permanente de carácter interinstitucional e interdisciplinario de seguimiento, análisis y visibilización de las acciones, procesos y problemáticas del Magdalena Medio, con el propósito de edificación paz integral.

En este sentido, genera un sistema que articula procesos y productos de las iniciativas que lo conforman, por consiguiente, estos trabajos su interdependencia en función del fin común. Es interinstitucional en sentido pleno, por tanto, sus componentes y las responsabilidades que de él se derivan, son colectivas. El Observatorio posee la autonomía que le da el ser una iniciativa colegiada, por tanto su orientación y coordinación se ejerce desde su estructura organizativa y no depende de la CDPMM ni de las demás organizaciones que aportan recursos para su funcionamiento y han participado en su proceso de constitución.

El Observatorio aborda en su quehacer los ejes estructurales del conflicto. Es de paz integral porque contribuye a su realización, en cuanto arroja resultados que son aprehendidos por las instituciones, las organizaciones sociales, políticas y las comunidades en su práctica cotidiana, buscando incidir en la generación de políticas públicas.

La preservación de la vida es el mayor propósito del Observatorio de Paz Integral. Sus resultados buscan aportar a un mejor vivir de mujeres y hombres. El trabajo desarrollado asume el principio de responsabilidad con las generaciones presentes y futuras, sabiendo que se desenvuelve en condiciones de iniquidad e injusticia. Acoge el respeto como condición necesaria para la dignidad humana. La reciprocidad es la manera de entender las relaciones con la naturaleza.

Desde esta postura, el poder es un instrumento dirigido a alcanzar la democracia social y política. El empoderamiento local de las comunidades y los movimientos sociales es un paso importante en la búsqueda de salidas no armadas a la confrontación política y militar que vive el país. La participación de sectores tradicionalmente excluidos se estima trascendental en la edificación de una Cultura de paz. En este sentido, se comprende la búsqueda de legitimidad por parte del Estado a través de la inclusión económica de sus habitantes y el respeto a la autonomía, a la pluralidad, a la libertad política.

Esta iniciativa tiene a la región del Magdalena Medio como base de proyección nacional e internacional.

La finalidad general de este ejercicio interinstitucional es la de contribuir al fomento de una propuesta de Cultura de paz y desarrollo integral mediante el seguimiento y análisis del conflicto político armado, sus tendencias, efectos y las alternativas de resolución emprendidas por los actores, movimientos y comunidades no armadas; así mismo, el seguimiento y análisis de las políticas públicas dirigidas al desescalamiento de la confrontación y a la construcción de la Paz. Este propósito tiene al Magdalena Medio como el foco central desde donde se desarrolla el trabajo permanente de monitoreo y visibilización.

Objetivos específicos

El propósito general se concreta en el seguimiento y análisis permanente:

A los Espacios humanitarios que se labran en la región y que hoy propugnan por el reconocimiento de su autonomía frente a los actores armados;

A la situación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario;

A los indicadores de legitimidad y gobernabilidad de las instituciones del Estado;

Al manejo (tratamiento) dado a los conflictos que existen en la Región y al surgimiento de otros nuevos.

Al cumplimiento de los acuerdos a los que han llegado y puedan llegar las organizaciones o comunidades con el Estado que permitan la resolución de conflictos, y a los que se establezcan entre este último y los grupos armados.

De igual forma se concreta en la producción de herramientas de análisis in situ que ayuden a las organizaciones y movimientos sociales a elevar su nivel de proposición e incidencia;

Al sugerir la ejecución de políticas públicas que promuevan la Cultura de paz y el Desarrollo integral;

Al hacer visible nacional e internacionalmente las acciones de paz que se impulsan en el Magdalena Medio;

Al impulsar el diseño de una Agenda de construcción y reconstrucción postconflicto regional e interregional.

Sólo el sistema político puede pretender o perder legitimidad. El concepto de legitimidad no alude al reconocimiento que posean o aspiren los actores armados, u otro tipo de organización (no estatal) de la sociedad. La “legitimidad significa el hecho del merecimiento de reconocimiento por parte de un orden político. Lo que con esta definición se destaca es que la legitimidad constituye una pretensión de validez discutible de cuyo reconocimiento (cuando menos) fáctico depende (también) la estabilidad de un orden de dominación” (Habermas, 1981). La legitimidad no es un valor otorgado per se, sino que es un reconocimiento de poder que la sociedad otorga al aparato político administrativo (Estado) dentro de un proceso de acciones permanentes de legitimación. Estas acciones involucran desde las garantías y protección a la vida y libertad de los individuos o comunidades pertenecientes al Estado, la administración de la justicia, hasta la política pública social y cultural, además del monopolio de la violencia. El espectro temático abarcado por esta dimensión de lo político es amplio. En el entrecruzamiento de la Cultura de Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo político, para el Observatorio es clave abordar:

El reconocimiento ciudadano a las acciones del Estado dirigidas a la construcción de la Paz en el Magdalena Medio. La violencia política.